EUCARISTIA: EL LUGAR DONDE SE REUNEN LOS INVITADOS
(Por: Paola de Marroquín)
Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, invitan a la Eucaristía. Pero, ¿a quiénes? ¿Acuden todos los convocados?
Todos los hombres están destinados a la Eucaristía y todos son invitados a ella de distintas maneras. La razón es clara: Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tm 2,4). Y esta salvación pasa por Jesús, único Salvador del mundo (Jn 4,42). Por eso, cuando Jesús dice que “si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros” (Jn 6,53), está ofreciendo su carne y su sangre a todos los hombres, ya que dice que “no he bajado del cielo para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado”. Y su voluntad es que no pierda a ninguno de los que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día” (Jn 6,38-39).
Como en la parábola del banquete, aquí sucede un gran misterio: muchos de los invitados no acuden, a pesar de las insistentes llamadas.
Unos porque no tienen tiempo: En estos tiempos de tanta agitación, donde el trafico, las presiones del trabajo o los estudios, la vida social, nos agobian con el tiempo que le dedicamos, pensamos que todo eso es mas importante que dedicar un pequeño tiempo a la fiesta mas importante para los que nos llamamos Cristianos.
Otros porque tengo mucho trabajo: Dios dio al hombre la tierra para trabajarla, pero nos hemos afanado tanto en esa tarea, que pensamos que estamos en la tierra, para trabajar y trabajar. Si bien tenemos responsabilidades como padres de familia, como hijos, como empleados, esto no nos escusa de darle el tiempo primordial a la Eucaristía, pues ¿que haría un trabajador sin alimento diario?, ¿de donde sacaría fuerzas para las largas jornadas bajo el sol o la inclemencia del tiempo?. Así como luchamos diariamente por nuestro sustento material, tenemos que luchar por el sustento espiritual, aunque esto implique dejar la comodidad, la pereza o el desgano.
Tenemos todo el tiempo ocupado… en lo que nos interesa. Y este banquete no entra en nuestros intereses.
Jesús nos dice: “Andas inquieto y preocupado por muchas cosas, cuando en realidad una sola es necesaria” (cf. Lc 10,41-42).
Y Otros mas porque no está de moda. Decía Jesús: “Al recibir el mensaje, lo reciben en seguida con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos; son inconstantes y en cuanto sobreviene una tribulación o persecución por causa del mensaje sucumben” (Mc 4,16-17). Con el uso de las redes sociales por internet, nos damos cuenta de la inconstancia en los cristianos de “hoy”, colocan en su muro o en su cuenta mensajes tan lindos, o motivadores, pero cuando vemos sus vidas nos damos cuenta que sus palabras no tienen peso. Muchos los hacen por “moda”, hasta eso hemos llegado, a creer que el seguir a Cristo es una cuestión de sentimiento y no de fe. Creemos que el cristianismo es una corriente que muchos siguen, tal vez por la música apegada a los ritmos seculares, o por los anuncios publicitarios en los canales de televisión o en las radios. Que equivocados estamos, que inconstancia en nuestras vidas, que divorcio entre fe y testimonio.
Por último, siempre queda otra motivación misteriosa, pero real: el dominio del mal: “aquellos en quienes se siembra el mensaje, pero en cuanto lo oyen viene Satanás y les quita el mensaje sembrado en ellos” (Mc 4,15).
Hermanos, no dejemos que esto nos impida festejar junto con Jesús la vida y la salvación, démonos la oportunidad de seguirle, de entregarnos a El. Dejemos atrás la pereza o apatía y tomémonos un tiempo para alimentar nuestra alma y corazón. Demos gracias a Dios por la sabiduría que da a su Iglesia, y la cual nos permite tomar este banquete en diferentes horas y días.
TU TIENES LA OPORTUNIDAD DE SER UN INVITADO DE HONOR, NO TE LA PIERDAS!!!
